Primera mujer matriculada en la universidad española.
María Elena Maseras Ribera (Vilaseca, Tarragona; 25 de mayo de 1853–Mahón, 1900), fue la primera mujer matriculada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, tras una autorización real, que le permitió estudiar medicina, en el año 1872.

Descendiente de una familia de médicos, también quiso estudiar medicina pero para poder realizar los estudios secundarios, tuvo que pedir autorización a Amadeo de Saboya (1845 – 1890) Rey de España desde 1870 a 1873 quien promulgó una Real Orden en el año 1871 que posibilitaba a las mujeres estudiar medicina. Antes de esta autorización real, su intención era estudiar en casa con tutores particulares y asistir a la universidad solo para examinarse.
En septiembre de 1872, fue la primera mujer de España en pisar las aulas de la Facultad de Medicina como estudiante de género femenino (otras accedieron con prendas masculinas). Al llegar a la universidad fue muy bien acogida por sus compañeros, fue recibida con aplausos, ya que se convertía en la primera mujer en acceder a la Universidad en toda España.
Acabó los estudios en 1878 y el 1 de febrero de 1879 pidió permiso para hacer el examen de licenciatura. El hecho de que fuera mujer produjo gran confusión en los órganos burocráticos, que tardaron más de tres años en otorgarle el permiso.
Estas mismas trabas burocráticas llevaron a que Elena Maseras no pudiera obtener el título de doctorado ni ejercer medicina, a diferencia de Dolors Aleu Riera y Martina Castells Ballespí, que fueron las primeras mujeres en licenciarse y en doctorarse en Medicina en 1882.
María Elena tomó la decisión de reconducir su carrera hacia la enseñanza, convirtiéndose en una maravillosa pedagoga de su época. Sus enseñanzas se centraron en Villanueva y Geltrú y luego en Mahón, donde murió en 1900.
No fue hasta 1910 que la Gaceta de Madrid publicó una Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública, que dirigía entonces el Conde de Romanones, permitiendo por primera vez la matriculación de alumnas en todos los establecimientos docentes. Esta orden derogaba otra Real Orden, del 11 de junio de 1888, que admitía la entrada de mujeres en la universidad como estudiantes privados, pero requería la autorización del Consejo de Ministros para su inscripción como alumnas oficiales.
Haciendo avances en la sociedad
Este importante hito en el avance hacia la igualdad fue posible por la tenacidad y decisión de algunas mujeres que decidieron rebelarse contra regulaciones injustas que impedían su acceso al conocimiento y su pleno desarrollo como seres humanos, entre ellas María Elena Maseras.